La inversión extranjera en Latinoamérica cayó un 6% en 2018 y la tendencia seguirá

Un grupo de corredores de bolsa trabajan en las instalaciones de la Bolsa de Nueva York en Nueva York (EE. UU. ). EFE/Archivo

Ginebra, 12 jun (EFE).- Los flujos de inversiones extranjeras directas (IED) hacia Latinoamérica y el Caribe cayeron un 6 % en 2018, hasta los 147.000 millones de dólares, una tendencia que, a juicio de los expertos, se mantendrá este año.

Los países que más pesaron en este resultado fueron Brasil y Colombia, según el informe anual sobre las inversiones en el mundo del Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

Esta situación ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de la región frente a los acontecimientos externos, dijeron los especialistas de ese organismo.

El hecho de que no se proyecten movimientos importantes en los precios de las materias primas ni cambios de las condiciones de las principales economías de la región indica que las inversiones, tanto las que entran como las que salen, mantendrán la tendencia a la baja en el futuro próximo.

Sin embargo, también existe el riesgo de un deterioro todavía mayor, particularmente por las tensiones entre los mayores socios comerciales de los países latinoamericanos y caribeños: Estados Unidos y China.

Tampoco se puede descartar definitivamente una desaceleración de la economía mundial, señaló el organismo.

Que las exportaciones de la región sigan dominadas por materias primas es un factor que la expone más a los vaivenes de la política y de la economía internacionales, de acuerdo al informe.

Sobre los casos más sobresalientes de malos resultados se menciona que «la difícil situación económica de Brasil y una abrupta reducción de las fusiones y adquisiciones, en comparación con los niveles sin precedentes de 2017, se tradujeron en una caída del 9 % de entradas de inversiones al país», que recibió así 61.000 millones de dólares el año pasado.

El caso de Colombia fue incluso peor porque los flujos de IED disminuyeron en un 20 % y sólo llegaron a los 11.000 millones de dólares.

En el resto de Sudamérica las entradas de IED se mantuvieron constantes, con la excepción de Ecuador, donde se duplicaron gracias a un brusco aumento de la inversión en el sector minero.

A nivel global, las IED bajaron un 13 % en 2018, hasta los 1,3 billones (1,14 billones de euros), afectadas sobre todo por las políticas fiscales de Estados Unidos, que promovieron una masiva repatriación de beneficios acumulados de sus multinacionales.

Por tercer año consecutivo hubo un descenso global de la inversión, aunque, si en 2017 la razón de la bajada fue la relativa ausencia de fusiones y adquisiciones, en 2018 el principal factor fue la reforma tributaria estadounidense.

Como resultado de esa política, lanzada a finales de 2017 para favorecer la actividad económica dentro del país, EEUU redujo en 2018 la desinversión neta a 64.000 millones de dólares (56.000 millones de euros), frente a los 428.000 millones de dólares desinvertidos el año anterior.

Estos movimientos son consecuencia directa de la repatriación de beneficios a ese país, conforme a los datos de la UNCTAD.

«La inversión extranjera directa sigue bloqueada, confinada a niveles inmediatamente posteriores a la crisis», destacó el secretario general de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi, al comentar las cifras presentadas. EFE

is/acm

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