El Real Madrid golpea primero: Llull apaga al Barça en el primer partido de semifinales de la Liga Endesa

Jugaba en casa y había que aprovechar ese ‘plus’. Por eso, el Real Madrid golpeó primero al Barça (97-78) en el duelo que iniciaba la serie de semifinales de la ACB, con un Llull espectacular, que apagó al vigente campeón, y con Campazzo y Tavares dejando actuaciones estelares.

El primer ‘Clásico’ del tramo decisivo de la temporada llegaba en un momento complejo para los locales —tras perder la final de la Euroliga ante el Panathinaikos después de su gran temporada europea—, y en el ambiente sobrevolaba el recuerdo de la final liguera del pasado curso, donde los azulgranas no dieron opción y ganaron por 3-0 a los blancos.

Todas esas piedras las sacó de su mochila el Real Madrid, guiado por Campazzo y Tavares. El base y el pívot dieron un recital de inicio que luego sostuvieron en el tiempo, en paralelo al que la mediática cantante Taylor Swift ofrecía en el otro feudo blanco, el Santiago Bernabéu.

No solo entre los dos anotaron los primeros 15 puntos de su equipo, siete de Campazzo y ocho de Tavares, sino que lo hicieron sin fallar ninguno de los siete tiros que lanzaron a canasta. Cuando acabaron se sumó Mario Hezonja, y a la conclusión del primer cuarto los de casa vencían por 10 (24-14, min.10).

Se recompuso rápido el Barça, saliendo intenso al parqué en el segundo acto. Elevado por un gran Óscar Da Silva, se puso primero a uno gracias a un parcial de 2-11, solo roto con un gran mate de Hezonja, y acabó adelantándose con los puntos posteriores a una técnica de Sergio Llull.

Sin embargo fue lograr ese pequeño hito y desdibujarse por completo el equipo de Roger Grimau, poco inspirado desde el perímetro durante toda la primera mitad (2 de 12 en triples). Así, del 30-31 se pasó al 61-38, como consecuencia de un parcial entre cuartos de 31-7.

El golpe en la mesa comenzaron dándolo Campazzo y Yabusele, que entre otras cosas anotó una canasta rocambolesca justo antes del descanso. Y ese primer temblor tornó en terremoto tras el paso por los vestuarios, cuando el Barça solo pudo responder con un canasta de Álex Abrines a los primeros 17 puntos del rival.

Ahí tocó fondo el cuadro visitante, que desde ese momento se esforzó por no ahogarse y sacar la cabeza. El impulso se lo dio Nico Laprovittola, liderando un parcial de 3-13 con seis puntos de su cosecha para poner el 64-51. Pese a todo, no permitió el anfitrión que su renta bajase de la decena a la media hora (72-62, min.30).

El cuarto de desenlace empezó con los azulgranas situándose a ocho. Y entonces apareció Llull para solucionar el problema con uno de esos arranques de genialidad individual que aún se guarda para las ocasiones especiales. El balear clavó cuatro triples seguidos en cuatro tiros que noquearon al contrario y apagaron de golpe todo amago de remontada.

El Real Madrid golpea primero: Llull apaga al Barça en el primer partido de semifinales de la Liga Endesa

Jugaba en casa y había que aprovechar ese 'plus'. Por eso, el Real Madrid golpeó primero al Barça (97-78) en el duelo que iniciaba la serie de semifinales de la ACB, con un Llull espectacular, que apagó al vigente campeón, y con Campazzo y Tavares dejando actuaciones estelares.

El primer 'Clásico' del tramo decisivo de la temporada llegaba en un momento complejo para los locales —tras perder la final de la Euroliga ante el Panathinaikos después de su gran temporada europea—, y en el ambiente sobrevolaba el recuerdo de la final liguera del pasado curso, donde los azulgranas no dieron opción y ganaron por 3-0 a los blancos.

Todas esas piedras las sacó de su mochila el Real Madrid, guiado por Campazzo y Tavares. El base y el pívot dieron un recital de inicio que luego sostuvieron en el tiempo, en paralelo al que la mediática cantante Taylor Swift ofrecía en el otro feudo blanco, el Santiago Bernabéu.

No solo entre los dos anotaron los primeros 15 puntos de su equipo, siete de Campazzo y ocho de Tavares, sino que lo hicieron sin fallar ninguno de los siete tiros que lanzaron a canasta. Cuando acabaron se sumó Mario Hezonja, y a la conclusión del primer cuarto los de casa vencían por 10 (24-14, min.10).

Se recompuso rápido el Barça, saliendo intenso al parqué en el segundo acto. Elevado por un gran Óscar Da Silva, se puso primero a uno gracias a un parcial de 2-11, solo roto con un gran mate de Hezonja, y acabó adelantándose con los puntos posteriores a una técnica de Sergio Llull.

Sin embargo fue lograr ese pequeño hito y desdibujarse por completo el equipo de Roger Grimau, poco inspirado desde el perímetro durante toda la primera mitad (2 de 12 en triples). Así, del 30-31 se pasó al 61-38, como consecuencia de un parcial entre cuartos de 31-7.

El golpe en la mesa comenzaron dándolo Campazzo y Yabusele, que entre otras cosas anotó una canasta rocambolesca justo antes del descanso. Y ese primer temblor tornó en terremoto tras el paso por los vestuarios, cuando el Barça solo pudo responder con un canasta de Álex Abrines a los primeros 17 puntos del rival.

Ahí tocó fondo el cuadro visitante, que desde ese momento se esforzó por no ahogarse y sacar la cabeza. El impulso se lo dio Nico Laprovittola, liderando un parcial de 3-13 con seis puntos de su cosecha para poner el 64-51. Pese a todo, no permitió el anfitrión que su renta bajase de la decena a la media hora (72-62, min.30).

El cuarto de desenlace empezó con los azulgranas situándose a ocho. Y entonces apareció Llull para solucionar el problema con uno de esos arranques de genialidad individual que aún se guarda para las ocasiones especiales. El balear clavó cuatro triples seguidos en cuatro tiros que noquearon al contrario y apagaron de golpe todo amago de remontada.

Jugaba en casa y había que aprovechar ese ‘plus’. Por eso, el Real Madrid golpeó primero al Barça (97-78) en el duelo que iniciaba la serie de semifinales de la ACB, con un Llull espectacular, que apagó al vigente campeón, y con Campazzo y Tavares dejando actuaciones estelares.

El primer ‘Clásico’ del tramo decisivo de la temporada llegaba en un momento complejo para los locales —tras perder la final de la Euroliga ante el Panathinaikos después de su gran temporada europea—, y en el ambiente sobrevolaba el recuerdo de la final liguera del pasado curso, donde los azulgranas no dieron opción y ganaron por 3-0 a los blancos.

Todas esas piedras las sacó de su mochila el Real Madrid, guiado por Campazzo y Tavares. El base y el pívot dieron un recital de inicio que luego sostuvieron en el tiempo, en paralelo al que la mediática cantante Taylor Swift ofrecía en el otro feudo blanco, el Santiago Bernabéu.

No solo entre los dos anotaron los primeros 15 puntos de su equipo, siete de Campazzo y ocho de Tavares, sino que lo hicieron sin fallar ninguno de los siete tiros que lanzaron a canasta. Cuando acabaron se sumó Mario Hezonja, y a la conclusión del primer cuarto los de casa vencían por 10 (24-14, min.10).

Se recompuso rápido el Barça, saliendo intenso al parqué en el segundo acto. Elevado por un gran Óscar Da Silva, se puso primero a uno gracias a un parcial de 2-11, solo roto con un gran mate de Hezonja, y acabó adelantándose con los puntos posteriores a una técnica de Sergio Llull.

Sin embargo fue lograr ese pequeño hito y desdibujarse por completo el equipo de Roger Grimau, poco inspirado desde el perímetro durante toda la primera mitad (2 de 12 en triples). Así, del 30-31 se pasó al 61-38, como consecuencia de un parcial entre cuartos de 31-7.

El golpe en la mesa comenzaron dándolo Campazzo y Yabusele, que entre otras cosas anotó una canasta rocambolesca justo antes del descanso. Y ese primer temblor tornó en terremoto tras el paso por los vestuarios, cuando el Barça solo pudo responder con un canasta de Álex Abrines a los primeros 17 puntos del rival.

Ahí tocó fondo el cuadro visitante, que desde ese momento se esforzó por no ahogarse y sacar la cabeza. El impulso se lo dio Nico Laprovittola, liderando un parcial de 3-13 con seis puntos de su cosecha para poner el 64-51. Pese a todo, no permitió el anfitrión que su renta bajase de la decena a la media hora (72-62, min.30).

El cuarto de desenlace empezó con los azulgranas situándose a ocho. Y entonces apareció Llull para solucionar el problema con uno de esos arranques de genialidad individual que aún se guarda para las ocasiones especiales. El balear clavó cuatro triples seguidos en cuatro tiros que noquearon al contrario y apagaron de golpe todo amago de remontada.