Una España ilusionante le da una lección a Italia y ya está en octavos de la Eurocopa

Esta España ilusiona, y mucho. La misma que destrozó a Croacia en su debut en la Eurocopa, ha tumbado este jueves a la vigente campeona Italia (1-0) con un juego espectacular y un sinfín de ocasiones para certificar su pase a octavos de final.

La Roja empezó en el Arena auf Schalke con toda una declaración de intenciones, porque muchos no habían terminado de acomodarse en sus asientos cuando España lanzó su primer aviso: una internada espectacular de Nico Williams —una auténtica pesadilla para Di Lorenzo durante todo el partido— por la izquierda terminó con un testarazo de Pedri que obligó a Donnarumma a emplearse a fondo para mandar el balón fuera.

A los dos minutos, el del Athletic volvió a ser un puñal por el carril zurdo para pisar área y hacer temblar los cimientos de la Azzurra, que se salvó por los milímetros que se le fue largo el cuero al ’17’ español. Justo cuando se cumplía el 10, Nico dejó el extremo para vestirse de ‘9’ y buscar la meta italiana. Le faltó un suspiro para embocar el centro de Morata, pero su remate se marchó fuera.

La amenaza española llevó a Italia a encerrarse en su área para aguantar el resultado a la espera de una buena oportunidad para el contragolpe, pero la Roja también estuvo de diez en fase defensiva para dejar claro al combinado italiano que el control y el dominio le pertenecía.

Viendo que la Azzurra no le permitía acercarse al área, España tomó cartas en el asunto y cambió de estrategia: Fabián sorprendió con un zapatazo tremendo desde fuera del área que Donnarumma rozó lo justo para evitar que entrase. Pero nada. La suerte no estuvo del lado de la selección en los primeros 45 minutos y los de De la Fuente, muy superiores sobre el verde, se fueron a vestuarios sin premio.

Eso no desanimó a España. Saltó al campo para disputar la segunda parte con la misma intensidad con la que había concluido la primera, mientras Spalletti intentaba meter en el partido a su Italia con dos cambios al descanso —retiró del campo a Jorginho y Frattesi, para meter a Cristante y Cambiaso—. No le sirvió de mucho, porque a los cinco minutos Pedri estuvo a punto de abrir la lata.

El destino quiso que esa suerte que no había hecho acto de presencia en el primer tiempo para la Roja, se aliase con ella para que Calafiori embocase en su propia meta un centro lateral de Nico Williams, que volvió loco a Di Lorenzo de nuevo para llegar a línea de fondo y ponerla en el área.

España no volvió a conseguir perforar la meta italiana, pese a que siguió generando muchísimo: Lamine Yamal y Morata lo intentaron desde fuera con dos latigazos, pero se fueron desviados, Cambiaso sacó bajo palos un remate de cabeza de Le Normand, y Nico —elegido mejor jugador del partido— estrelló el balón en la cruceta.

Fue entonces cuando Italia se echó arriba para apretar en busca del empate. Pero España le dio una lección que nunca olvidará: dejó claro que sabe sufrir, resistió las intentonas de la campeona, que pudo empatar con un centro de Cristante que se paseó por el área pequeña, y hasta amenazó con el segundo con dos mano a mano de Ayoze que sacó Donnarumma. La Roja ya está en octavos de final, un paso más cerca de su cuarta Eurocopa.

Una España ilusionante le da una lección a Italia y ya está en octavos de la Eurocopa

Esta España ilusiona, y mucho. La misma que destrozó a Croacia en su debut en la Eurocopa, ha tumbado este jueves a la vigente campeona Italia (1-0) con un juego espectacular y un sinfín de ocasiones para certificar su pase a octavos de final.

La Roja empezó en el Arena auf Schalke con toda una declaración de intenciones, porque muchos no habían terminado de acomodarse en sus asientos cuando España lanzó su primer aviso: una internada espectacular de Nico Williams —una auténtica pesadilla para Di Lorenzo durante todo el partido— por la izquierda terminó con un testarazo de Pedri que obligó a Donnarumma a emplearse a fondo para mandar el balón fuera.

A los dos minutos, el del Athletic volvió a ser un puñal por el carril zurdo para pisar área y hacer temblar los cimientos de la Azzurra, que se salvó por los milímetros que se le fue largo el cuero al '17' español. Justo cuando se cumplía el 10, Nico dejó el extremo para vestirse de '9' y buscar la meta italiana. Le faltó un suspiro para embocar el centro de Morata, pero su remate se marchó fuera.

La amenaza española llevó a Italia a encerrarse en su área para aguantar el resultado a la espera de una buena oportunidad para el contragolpe, pero la Roja también estuvo de diez en fase defensiva para dejar claro al combinado italiano que el control y el dominio le pertenecía.

Viendo que la Azzurra no le permitía acercarse al área, España tomó cartas en el asunto y cambió de estrategia: Fabián sorprendió con un zapatazo tremendo desde fuera del área que Donnarumma rozó lo justo para evitar que entrase. Pero nada. La suerte no estuvo del lado de la selección en los primeros 45 minutos y los de De la Fuente, muy superiores sobre el verde, se fueron a vestuarios sin premio.

Eso no desanimó a España. Saltó al campo para disputar la segunda parte con la misma intensidad con la que había concluido la primera, mientras Spalletti intentaba meter en el partido a su Italia con dos cambios al descanso —retiró del campo a Jorginho y Frattesi, para meter a Cristante y Cambiaso—. No le sirvió de mucho, porque a los cinco minutos Pedri estuvo a punto de abrir la lata.

El destino quiso que esa suerte que no había hecho acto de presencia en el primer tiempo para la Roja, se aliase con ella para que Calafiori embocase en su propia meta un centro lateral de Nico Williams, que volvió loco a Di Lorenzo de nuevo para llegar a línea de fondo y ponerla en el área.

España no volvió a conseguir perforar la meta italiana, pese a que siguió generando muchísimo: Lamine Yamal y Morata lo intentaron desde fuera con dos latigazos, pero se fueron desviados, Cambiaso sacó bajo palos un remate de cabeza de Le Normand, y Nico —elegido mejor jugador del partido— estrelló el balón en la cruceta.

Fue entonces cuando Italia se echó arriba para apretar en busca del empate. Pero España le dio una lección que nunca olvidará: dejó claro que sabe sufrir, resistió las intentonas de la campeona, que pudo empatar con un centro de Cristante que se paseó por el área pequeña, y hasta amenazó con el segundo con dos mano a mano de Ayoze que sacó Donnarumma. La Roja ya está en octavos de final, un paso más cerca de su cuarta Eurocopa.

Esta España ilusiona, y mucho. La misma que destrozó a Croacia en su debut en la Eurocopa, ha tumbado este jueves a la vigente campeona Italia (1-0) con un juego espectacular y un sinfín de ocasiones para certificar su pase a octavos de final.

La Roja empezó en el Arena auf Schalke con toda una declaración de intenciones, porque muchos no habían terminado de acomodarse en sus asientos cuando España lanzó su primer aviso: una internada espectacular de Nico Williams —una auténtica pesadilla para Di Lorenzo durante todo el partido— por la izquierda terminó con un testarazo de Pedri que obligó a Donnarumma a emplearse a fondo para mandar el balón fuera.

A los dos minutos, el del Athletic volvió a ser un puñal por el carril zurdo para pisar área y hacer temblar los cimientos de la Azzurra, que se salvó por los milímetros que se le fue largo el cuero al ’17’ español. Justo cuando se cumplía el 10, Nico dejó el extremo para vestirse de ‘9’ y buscar la meta italiana. Le faltó un suspiro para embocar el centro de Morata, pero su remate se marchó fuera.

La amenaza española llevó a Italia a encerrarse en su área para aguantar el resultado a la espera de una buena oportunidad para el contragolpe, pero la Roja también estuvo de diez en fase defensiva para dejar claro al combinado italiano que el control y el dominio le pertenecía.

Viendo que la Azzurra no le permitía acercarse al área, España tomó cartas en el asunto y cambió de estrategia: Fabián sorprendió con un zapatazo tremendo desde fuera del área que Donnarumma rozó lo justo para evitar que entrase. Pero nada. La suerte no estuvo del lado de la selección en los primeros 45 minutos y los de De la Fuente, muy superiores sobre el verde, se fueron a vestuarios sin premio.

Eso no desanimó a España. Saltó al campo para disputar la segunda parte con la misma intensidad con la que había concluido la primera, mientras Spalletti intentaba meter en el partido a su Italia con dos cambios al descanso —retiró del campo a Jorginho y Frattesi, para meter a Cristante y Cambiaso—. No le sirvió de mucho, porque a los cinco minutos Pedri estuvo a punto de abrir la lata.

El destino quiso que esa suerte que no había hecho acto de presencia en el primer tiempo para la Roja, se aliase con ella para que Calafiori embocase en su propia meta un centro lateral de Nico Williams, que volvió loco a Di Lorenzo de nuevo para llegar a línea de fondo y ponerla en el área.

España no volvió a conseguir perforar la meta italiana, pese a que siguió generando muchísimo: Lamine Yamal y Morata lo intentaron desde fuera con dos latigazos, pero se fueron desviados, Cambiaso sacó bajo palos un remate de cabeza de Le Normand, y Nico —elegido mejor jugador del partido— estrelló el balón en la cruceta.

Fue entonces cuando Italia se echó arriba para apretar en busca del empate. Pero España le dio una lección que nunca olvidará: dejó claro que sabe sufrir, resistió las intentonas de la campeona, que pudo empatar con un centro de Cristante que se paseó por el área pequeña, y hasta amenazó con el segundo con dos mano a mano de Ayoze que sacó Donnarumma. La Roja ya está en octavos de final, un paso más cerca de su cuarta Eurocopa.